Aquel que toma la
decisión de enfrentarse a una maratón, lo primero que debe de tener es
paciencia.
La paciencia es necesaria
para afrontar un periodo largo de entrenos. Paciencia se debe de tener cuando
el cúmulo de “tiradas largas”, las agobiantes series para adquirir ritmos
parecen agotar el cuerpo antes de tiempo.
Paciencia deben tener
todos los que rodean, al que se esfuerza con paciencia por querer llevar su
entreno día a día.
Con paciencia ha de ver
pasar los días, los entrenos y ser lo suficientemente persuasivo para que con
paciencia familiares y amigos entiendan y compartan tan importante reto.
Paciencia ha de someterse
cuando en la línea de salida la “marabunta” maratoniana inicia su correr.
Paciencia es la del corredor popular que en los primeros kilómetros hace una
resta a la suma de los 42 km que le quedan y con paciencia entiende que ira
restando kilómetros para conseguir alcanzar la meta.
A la paciencia se debe de
someter aquel que percibe en la piel la euforia de encontrarse en el km 15 y
desde su interior brota el deseo de querer ir a mucho más. No digamos la
paciencia que debe de someterse cuando en los momentos de casi silencio, donde
el rítmico sonido de zapateos, te hace preguntarte que haces aquí.
La paciencia es necesaria
cuando en los kilómetros finales y en las cuestas inacabadas las piernas parecen
no avanzar y cuerpo desea dejarlo ya.
Para afrontar un maratón
es necesario un entreno riguroso, serio y bien
programado, para que en continua paciencia te encuentres frente a la
línea de salida y a lo largo de todo el recorrido el entreno, las garras, los
deseos, aderezados con sabia paciencia den la mejor estrategia para encontrarte
con los tuyos en la línea de meta.
Pero pedir paciencia a
quien le aprisiona el paro (27%), quien ve que no existe ya ingresos, el joven
que salta los 30 sin saber que es un empleo, a quien desde la jubilación mantiene
yernos e hijas, a quien se les recorta más y más su derechos sociales, a quien
la espada de Damocles amenaza con mandar a la “p. calle”, a quien… tiene miedo.
Me da que aquel que
paciencia pide a quien la angustia atenaza, no ha entrenado para correr una
maratón.
JMR
Paciencia (Pedro Simón)


